La culpa invisible de ser mamá después de los 40

Ser mamá después de los 40 tambien trae culpas, el cansancio, las comparaciones, las dudas. En esta entrada comparto mi experiencia real y lo que he aprendido sobre la maternidad tardía, la paciencia y el amor que crece con los años, porque no llegaste tarde, llegaste con el corazón listo.

Nadie me advirtió que, además del cansancio extremo, las ojeras permanentes y el amor más grande de mi vida… tambien llegaría la culpa, aunque aceptémoslo, la culpa es la sombra que nos persigue a todas las mamás, sin importar la edad que tengas. Pero definitivamente, cuando te conviertes en una «Mamá sin Edad» la culpa no solo te persigue, ¡te acosa con megáfonos y focos! Y es que a los 40, parece que tenemos una versión «premium » de este sentimiento tan incomodo.

Y si, la culpa aparece en momentos rarisimos:

Cuando te duele la espalda por cargar tanto tiempo a tu bebé

Cuando agradeces profundamente ser mamá .. pero tambien extrañas dormir 8 horas seguidas.

Aparece cuando te sorprendes pensando en tu vida de antes y luego te dices: ¿Cómo puedo extrañar algo si ahora tengo todo?

Y entonces llega la pregunta: ¿Está mal sentir esto?

Porque una cosa es convertirte en mamá a los 40, y otra muy distinta es descubrir todo lo que eso mueve por dentro.

Yo me convertí en mamá el año en el que cumplí 40, después de más de una década esperando, soñando intentando, soltando y volviendo a intentar.

A veces cuando la gente me pregunta mi edad, asume que fui mamá hasta los 40 por una decisión de carrera o que «preferí viajar». Lo que no saben es que, para que mi familia se hiciera realidad, tuve que recorrer un desierto.

No fui mamá a los 40 por elección de agenda; llegué aquí después de años de médicos, tratamientos que te cansan el cuerpo y el alma y el corazón, y de pedirle a cuanto santo me mencionaran. Mi maternidad no fue una decisión de último minuto, fue una victoria tras una larga batalla.

Y aunque mi corazón estaba llenó, mi cabeza empezó a hacer lo que mejor sabe hacer; preguntas incomodas.

1.¿No deberías estar más relajada? (La culpa de la experiencia); Se supone que a estas alturas de la vida ya deberíamos tener todo resuelto ¿verdad? Con tantas batallas ganadas, ¿por que un pañal mal puesto, unos cólicos o una comida no orgánica nos hace sentir como principiantes?

Mi mente de 40 dice: «ya no estoy para estos trotes», pero mi corazón de mamá dice: «Dale con todo, ¡tu puedes cambiar ese pañal con los ojos cerrados… y sin lentes!

2. ¿Es egoísta empezar ahora? (la culpa del «tiempo perdido o ganado)» A veces nos asalta la idea de que ya no tenemos el mismo tiempo para ellos, o que fuimos «egoístas» por vivir nuestras vidas antes. ¡Error! Ese tiempo ganado nos dio la sabiduría para ser la mamá que somos hoy.

Mi vida anterior fue un entrenamiento intensivo en resolución de crisis, negociación con adultos complicado y gestión de presupuestos. ¡Soy una ninja de la maternidad, solo que ahora con uno que otro dolor de espalda y rodillas.

3. «Deberías de ser mas paciente/ menos cansada»(La culpa del juicio ajeno y propio): El mundo espera que seamos la encarnación de la paciencia budista porque «ya maduramos». Y nosotras, en nuestro fuero interno, nos juzgamos por estar agotadas perder la calma u olvidar darle la medicina a sus horas.

A veces siento que la culpa es un «coach» personal que contrate gratis y que se la pasa gritando: ¡Más, puedes dar más! mientras yo solo quiero cinco minutos de silencio para tomarme mi café calientito.

Ser mamá después de los 40 no solo cambia tu cuerpo… cambia tu cabeza, tu ritmo y tu manera de ver el mundo

Entre la gratitud y el agotamiento

Porque si, esperaste mucho

Porque si, agradeces cada día.

Pero eso no cancela el cansancio.

Puedes amar profundamente a tus hijos y aún así sentirte agotada.

Puedes sentirte inmensamente agradecida y aún así necesitar cinco minutos de silencio en el baño (son seguro puesto, por supuesto).

Puedes mirar a tus hijos con los ojos llenos de amor… mientras tus hijos te piden tregua.

Las dos cosas pueden existir al mismo tiempo y ¿sabes que?

No te hacen mala mamá, te hacen humana.

Cuando la maternidad llega después de tanto esperar.

Yo pensé que cuando por fin fuera mamá, todo sería perfecto, que después de tantos años de búsqueda, de procesos largos, de puertas cerradas y vueltas inesperadas…iba a vivir flotando en una nube rosa.

Pues no…

Legaron dos bebés, si.

Pero tambien llegaron:

  • Noches sin dormir
  • Espalda adolorida
  • Hormonas haciendo fiesta
  • y una vocecita interna diciendo: ¿tendrás la energía suficiente?

Ser mamá a los 40 no solo cambia tu rutina, cambia tu manera de ver el tiempo. De repente piensas en cosas que antes no pensabas.

En estar presente.

En aprovechar cada etapa.

En querer vivir muchos años más solo para verlos crecer.

Y eso pesa… bonito, pero pesa.

En este camino donde estoy viviendo una maternidad real, he aprendido que:

-No soy peor mamá por estar cansada.

-No soy egoísta por necesitar pausas

-No llegué tarde… llegué cuando estaba lista.

-Ser mamá después de los 40 no es una desventaja.

Mi mensaje para la «tribu de la espera»:

Si tu tambien eres o fuiste mamá a los 4… Quiero que sepas algo:

-No te debes explicaciones.

-No tienes que demostrar nada.

-Tu historia importa

-Tu cansancio es valido

-Tu amor es enorme

-No te compares con otras mamás

-No minimices lo que sientes.

Estas haciendo lo mejor que puedes y eso es muchísimo.

Reduerda, no estas llegando tarde, estas preparando el terreno para una versión de ti misma que amará con una intensidad que solo conoce quien ha deseado algo con toda su alma.

¿Sientes que la espera te hizo más fuerte para la maternidad? Cuéntame tu experiencia en los comentarios, aquí nos apoyamos.

Mamá sin Edad nació para recordarnos esto:

  • La maternidad no tiene reloj.
  • Tiene historias.
  • Tiene cicatrices.


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